28 de junio de 2016

¿Software libre o software pago? ¿Qué es mejor en el ejercicio del área científica?

Una de las preguntas que muchos individuos que laboran o representan el área científica se realizan muy a menudo al momento de decidir qué clase de software puede ajustarse como herramienta para el desarrollo de un trabajo de investigación. Lo que más a profundidad también se traduce a la escogencia de qué sistemas son los indicados en la práctica de su oficio, en relación con la informática. Un software capaz, sin depender de hardware rápido, por ejemplo, sería un elemento que marcaría relevancia en el ejercicio de la computación científica.

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Dentro de lo anterior, y muy ligado a lo que es la estructura del software, existen opiniones compartidas sobre cómo debe estructurarse el software, o si el mismo es lo más importante dentro la ejecución de la investigación. Evidentemente si lo es, pero también lo son muchos otros elementos que lo componen. El uso del software en el trabajo científico debate mucho este tema, y más detalladamente cuál sería el mejor marco de trabajo. Así pues, la pregunta concreta sería ¿Cual es mejor dentro de la ciencia, el uso del código abierto o del software cerrado? Hablamos de dos comunidades, dos pensamientos de trabajo que, aunque su fin pudiera ser el mismo, el camino y la filosofía son muy distintas.

Si definimos cada uno es fácil entender posiciones. Para quienes apoyan el código abierto, el poder apreciar el código fuente y el hacer aportes a la estructura del software, significa el desarrollo y la pluralidad de trabajo para quienes se interesan en el impulso de las herramientas informáticas. Por otro lado, el código cerrado o privado busca proteger su código y superar con su política de privacidad mediante el pago de licencias, a otros competidores en el área donde se desarrolla. Esto significa una ventaja para quienes adquieren el servicio, y un punto menos para quienes no. Basta decir que los intereses sobresalen a muchas luces en este caso.  

Si detallamos un poco el término Open source, entendido como código abierto. Quizás una parte considerable de quienes lo prefieren, hacen mal uso del término. A veces el término “abierto” o “libre” suele ser tomando de manera equívoca, tomando como sinónimo de este el uso sin restricciones o completamente gratuito de la herramienta. Lógicamente, no hay software completamente libre; detrás del producto existen muchas personas que impulsan el proyecto a través de trabajo e inversión monetaria. Lo que hace interesante ver de qué manera la comunidad puede ofrecer una retribución al producto, sin pagar (dependiendo del caso), o que entienden estos por Open source, para asimilar cómo contribuir al proyecto, si desvirtuar el verdadero significado. Pero apartando fines idealistas, debe entenderse que el software pago no busca muchas veces solo lucrar a quienes lo hacen, sino recuperar lo que se ha invertido y obtener ganancias para mejorar el producto a través de más inversión.

Muchos casos como estos son los que se ejecutan con fines investigativos, que es el tema en cuestión en este artículo. Parte de eso es el caso de restringir la licencia,  que evita la libre divulgación de los componentes del sistema o proyecto. En el área científica muchos proyectos en sus principios no tienen una fuente de financiamiento, y lógicamente si el proyecto no se quiere dejar morir, debe existir algún tipo de inversión, que muchas veces proviene a través de préstamos o de los fondos de sus creadores. Es aquí donde entra el debate, pues, si el proyecto es un aporte que busca ser introducido de la forma más amplia posible en la comunidad, en este caso la científica, Y de alguna manera irse desarrollando ¿Cómo extraer fondos para el mismo y como recuperar la inversión?.  

Siguiendo la línea del pago por licencias, otro tema resaltante es el caso del software pago por licencias de núcleo. El hecho de colocar condiciones o restricciones en cuanto a la licencia, a menudo limitan la cantidad de potencia que puede emplearse para ejecutar el software. El costo por núcleo indica que su propietario puede exigir cada vez una paga, que se asume por el costo de la potencia o que se establece a través de un cobro por cada pc e incluso por el núcleo del procesador que use la aplicación. Algo que limita a quien lo usa, si no adquiere la nueva licencia y que atrasa a sus usuarios en los nuevos elementos. Sería ideal que los propietarios de la licencia disminuyeran sus costos y dieran un poco más de acceso, sin llegar a lo gratuito, para los usuarios que hacen uso del software. Por supuesto, los gastos efectuados por el proveedor durante el desarrollo, prueba y soporte, tienen un valor. Por ello pagar el costo de dicho esfuerzo es razonable.

Normalmente el tema del software se evalúa por un potencial de calidad. Pero a fin de cuentas cada comunidad arroja sus virtudes por encima de la otra. Por un lado, quienes apoyan el software pago aseguran que el soporte de sistemas hechos en base a código abierto, son dependientes de una forma inestable por sus usuarios colaboradores. Por otro lado, la comunidad de software libre asegura que este modelo de colaboración es más eficaz y eficiente, que uno donde no se puede hacer apoyo y donde se debe esperar a que el proveedor evalúe y corrija los errores. Pros y contras, este gran debate se reduce a un combate entre pensamientos ideológicos e intereses comerciales.  

Si se hace un enfoque en el ámbito académico, muchos relacionados a este medio afirman que el software creado con ingresos públicos debería ser open source. Aunque los investigadores deben obtener beneficios, y esto sería una razón de peso para comprender porque muchos proyectos, que buscan hacer aportes académicamente, optan por un software de código cerrado en vez de código abierto. El detalle recae cuando el proyecto recibe financiamiento público. Por otro lado, este aspecto puede ser reconsiderado cuando el tema del código y licencia no comprende restricciones en la región donde nace. Un beneficio que ciertamente recae en la comunidad donde se desarrolla, y a su vez, es una ventaja si el proyecto fue creciendo en beneficio del financiamiento público, ya que con esta iniciativa se retribuye de alguna manera la ayuda.  

Cierto es que la investigación debe ser reconocida, premiada y financiada adecuadamente. Todo como forma de apreciar el valor del esfuerzo ejercido. Una manera de hacerlo, y de apoyo a los nuevos desarrolladores, es tomar parte de los ingresos del financiamiento y de las ganancias, para becas de estudio a los nuevos talentos de la informática, a modo de incentivar el crecimiento de una comunidad de desarrolladores más preparada. O en su defecto, que los proveedores de software realicen inversiones en instituciones académicas para impulsar el crecimiento de proyectos que apuesten por tecnologías para la mejora del software. Y que esto signifique un crecimiento en la industria.

El software de código abierto también es un tema con creciente impulso en el espacio comercial. Su adquisición puede ser de menor costo, de ninguno o de código sin restricción. Pero de igual forma establece beneficios, ya que, al igual que el código cerrado, ofrece soporte y actualizaciones periódicas para quienes hacen uso de él. Aunque pese a esto, el software cerrado sigue dominado normalmente el espacio de usuario comercial. Esto también se debe a que resulta menos costoso, para el área comercial o académica, adquirir software pago que se ajuste a sus requerimientos, en vez de invertir en la construcción de uno. Aunque también existen alternativas en software libre para estos ámbitos, así que ya seria por parte de quien lo va adquirir, decidir, cuál se ajusta más a sus necesidades.

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También hay que reconocer que el software libre no está exento de fines comerciales. El software adquirido puede ser de código abierto o gratuito, pero existen casos donde el soporte para este es pago, lo que evidencia que el tema de las ganancias y el lucro, se encuentra presente a pesar de la ideologías. Lo mismo ocurre con el uso de herramientas mixtas para el soporte o mejora del sistema, dando a entender nuevamente que el lucro también se halla presente en este lado de la moneda. Por ello es notorio que las restricciones de forma completa no son del todo positivas, y la libertad que se ofrece al investigador de escoger qué tecnologías usar, van en virtud de mejorar y apoyarse en los elementos que sean mejores y necesarios, para el desarrollo de la investigación. Dejando a un lado las ideologías y entendiendo que, trabajando y probando lo mejor de cada sistema, puede elegirse lo mejor en pro del progreso y la innovación.

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Fuente: Desde Linux

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